¿Cuánto ejercicio es necesario? La relación dosis-respuesta entre actividad física y cáncer
¿Qué cantidad de actividad física se asocia a un menor riesgo de cáncer? Los estudios sobre cientos de miles de adultos apuntan a una relación dosis-respuesta: esto es lo que miden y lo que no dicen.
De la pregunta «si» a la pregunta «cuánto»
Que la actividad física regular se asocie a un menor riesgo de algunos tumores es un dato ya consolidado, y de los mecanismos biológicos propuestos (control del peso, sensibilidad a la insulina, inflamación crónica) ya hemos hablado en otro artículo. Aquí nos ocupamos de una pregunta más práctica: cuánto movimiento es necesario, y cómo cambia la asociación a medida que aumenta la «dosis».
Una aclaración, sin ambigüedades: el ejercicio físico no cura el cáncer ni lo previene con certeza. Los datos que siguen provienen en gran parte de estudios observacionales: describen asociaciones, no demuestran una relación de causa y efecto.
Cómo se mide la «dosis»: los MET-hora
Los investigadores miden la cantidad de actividad física en MET-hora por semana. El MET expresa cuánto esfuerzo requiere una actividad en comparación con estar sentado en reposo; multiplicado por las horas dedicadas, da la dosis semanal. Las recomendaciones internacionales para adultos, es decir, 150–300 minutos de actividad moderada a la semana, equivalen aproximadamente a 7,5–15 MET-hora: por ejemplo, de dos horas y media a cinco horas de caminata a paso ligero.
Qué dicen los grandes estudios
- Los tumores con mayor evidencia: la revisión del American College of Sports Medicine publicada en 2019 (Patel y colaboradores, Medicine & Science in Sports & Exercise) concluye que la evidencia de un menor riesgo en las personas más activas es sólida para siete tumores: colon, mama, endometrio, riñón, vejiga, estómago y adenocarcinoma de esófago.
- La cantidad recomendada ya tiene efecto: un análisis de nueve cohortes con más de 750.000 adultos (Matthews y colaboradores, Journal of Clinical Oncology, 2020) observó que 7,5–15 MET-hora semanales de actividad en el tiempo libre se asocian a un menor riesgo de varios tumores, entre ellos colon, mama, endometrio y riñón, en comparación con quienes no realizan actividad.
- En cuánto, de media: según la ficha del National Cancer Institute estadounidense, las personas más activas tienen de media un riesgo de cáncer de colon aproximadamente un 19% menor y un riesgo de cáncer de endometrio aproximadamente un 20% menor que las menos activas; para el cáncer de mama la reducción estimada va del 12 al 21%.
Qué no dicen estos números
Los estudios observacionales tienen limitaciones conocidas: la actividad física suele ser autodeclarada, y quienes se mueven más tienden a tener también otros hábitos favorables para la salud. Los investigadores corrigen los resultados por muchos de estos factores, pero no por todos. Por ello la comunidad científica habla de asociación y de reducción del riesgo, nunca de garantía: incluso quien se entrena con regularidad puede enfermar.
Distinto es el caso de quien ya ha recibido un diagnóstico. Las guías internacionales (ACSM 2019, ASCO 2022) recomiendan el ejercicio principalmente para reducir la fatiga y preservar la función física, pero el tipo y la cantidad de actividad deben acordarse con el equipo oncológico, en función de la fase de la enfermedad y los tratamientos.
Por qué lo contamos
Strongers organiza eventos deportivos solidarios y, con los fondos recaudados, apoya a través de la convocatoria Strongers For Research a jóvenes investigadores que estudian el cáncer de pulmón. Nos gusta que quienes corren, nadan o pedalean con nosotros también sepan qué dice la investigación sobre el movimiento: con sus cifras y con sus limitaciones.