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Moverse durante la quimioterapia: qué dice la investigación sobre el ejercicio físico

Persona in abbigliamento sportivo si allena con dolcezza durante un percorso di cura oncologica
Deporte y salud 02/11/2026

¿Reposo absoluto durante la quimioterapia? Las guías internacionales indican que, para muchas personas, una actividad física adaptada ayuda a controlar la fatigue. Esto es lo que sabemos, y por qué el primer paso es hablarlo con el equipo oncológico.

El movimiento no se detiene con el diagnóstico

Hay una idea que se resiste a desaparecer: durante la quimioterapia solo hay que descansar. La investigación de los últimos años cuenta una historia más matizada. Para muchas personas en tratamiento, una actividad física adaptada y acordada con el equipo oncológico es posible y ayuda a gestionar algunos efectos secundarios, empezando por la fatigue, el cansancio persistente que no desaparece con el reposo. No es una terapia contra el tumor y no sustituye a los tratamientos: es un apoyo a la manera en que se atraviesan.

Qué dicen las guías

Dos documentos internacionales sirven de referencia:

  • ASCO 2022: la guía de la American Society of Clinical Oncology (Ligibel y colaboradores, Journal of Clinical Oncology) recomienda a los oncólogos proponer ejercicio aeróbico y de fuerza durante los tratamientos con intención curativa, para mitigar sus efectos secundarios. Los estudios muestran una reducción de la fatigue, el mantenimiento de la fuerza y la capacidad cardiorrespiratoria y, en algunos grupos, una mejora de la calidad de vida, la ansiedad y los síntomas depresivos, con un bajo riesgo de eventos adversos.
  • ACSM 2019: el consenso internacional coordinado por el American College of Sports Medicine (Campbell y colaboradores, Medicine & Science in Sports & Exercise) indica que los programas de actividad aeróbica moderada, repetidos varias veces por semana durante al menos 12 semanas, reducen la fatigue tanto durante como después de los tratamientos, y que el entrenamiento de fuerza también desempeña un papel.

La evidencia es prometedora pero heterogénea: los estudios difieren en cuanto al tipo de tumor, los tratamientos y los programas propuestos, y no existe un protocolo válido para todos.

Por qué el primer paso es el equipo oncológico

Cuánto, cuándo y cómo moverse depende de la persona: del tipo de tumor, de los medicamentos, de los análisis de sangre, de otras posibles patologías y de la condición física de partida. Hay momentos en que detenerse es la decisión correcta, por ejemplo en caso de fiebre, valores sanguíneos muy alterados, dolor o síntomas nuevos. Por eso las indicaciones individuales deben consultarse con el oncólogo y, cuando sea posible, con profesionales del ejercicio con experiencia en oncología. Este artículo no es una prescripción.

Las actividades más estudiadas son sencillas: caminar, bicicleta estática, ejercicios de movilidad y de refuerzo muscular ligero. Cuando los tiempos lo permiten, algunos centros proponen también un programa de preparación física antes del inicio de las terapias, la denominada prehabilitation.

El grupo puede marcar la diferencia

Algunos estudios sugieren que la actividad en grupo, además de los beneficios físicos, ayuda a la motivación y reduce el aislamiento. Compartir la experiencia hace más fácil ser constante, y el intercambio con otras personas en la misma situación tiene un peso importante.

Un último pensamiento

Veinte minutos de caminata no curan el cáncer. Pero, para muchas personas y con el visto bueno de los médicos, pueden ayudar a sentirse menos cansados y a recuperar cierto control sobre el propio cuerpo en un momento en que todo parece estar fuera de control.

Si estás atravesando un tratamiento oncológico y quieres saber cómo moverte con seguridad, coméntalo primero con tu equipo oncológico.

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